Lo dejaste escrito.
¿Sigue siendo verdad?
Cuatro minutos de conversación al día con algo que no te da la razón. Lo que prometes queda fechado. Lo que dejas de cumplir, también.
Ahora es gratis. Si entras ya, el día que cobre pagas 5 € al mes, no 9.
El producto
Así se ve escrito.
Selecciona un área (Trabajo, Salud o Personal) y cambia de pestaña o desliza para ver la conversación de 4 minutos y los compromisos que resultan de ella.
- 1 mes Enviar las dos propuestas que llevo desde junio.
- 1 trimestre Decir que no al siguiente encargo que no quiero, y que conste.
- 1 año Que los viernes a las 18:00 el portátil esté cerrado.
- 3 años Vivir de lo que elijo, no de lo que no sé rechazar.
- 10 años Que esto siga en pie si yo no estoy encima cada semana.
No se rellenan en un formulario: salen de la conversación. Cada versión anterior queda guardada.
No lo hemos inventado
Gente que ya lo hacía. A mano.
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Marco Aurelio Años 170-180
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Benjamin Franklin Desde 1726
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Charles Darwin Desde 1831
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Octavia E. Butler 1988
La práctica es vieja. Lo nuevo es que lo escrito vuelve cuando ya no encaja, sin que tengas que releerlo.
El aviso
Callado, salvo cuando
te sales del rumbo.
No pide que registres nada. Habla cuando el rumbo y lo que haces no coinciden.
Te estás alejando
«Dijiste que este trimestre iba de decir que no. Llevas tres semanas y has aceptado cuatro cosas más.»
El rumbo ha cambiado
«Hace dos meses el año iba de cerrar el portátil los viernes a las 18:00. No lo has vuelto a mencionar. ¿Ha cambiado, o lo has ido dejando?»
Por dentro
Cuatro trabajos,
no una caja negra.
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Pregunta
Conduce los cuatro minutos y no acepta un plan sin fecha.
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Observa
Anota qué pospones y qué llevas semanas sin nombrar.
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Archiva
Prepara lo que se guardaría. No guarda nada por su cuenta.
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Vigila
Cada semana contrasta lo que dices ahora con lo que dijiste en enero.
Una regla por encima del resto: nada se guarda sin que tú lo confirmes.
Precio
Nueve euros al mes.
Eso es todo.
Ese es el cartel. No hay planes que comparar, ni tramos según cuánto escribas. Escribas cuatro minutos o cuarenta, pagas lo mismo.
Las primeras tandas no pagan. Luego, cinco para siempre.
Entran diez, se aprende, no se cobra. El día que empiece el cobro, quien haya entrado en estas tandas se queda en 5 € al mes mientras siga. Quien llegue después ve 9. El número que te toca no sube porque lleves tiempo.
O 72 € al año, cuando cobre.
Dos meses de regalo, un solo cobro. No hay que decidirlo ahora: las tandas de ahora no facturan. Aquí puedes marcharte con todo lo escrito.
Preguntas
¿Y si hago esto mismo con ChatGPT?
La conversación la tienes, y es buena. El problema es el contrario del que se cuenta: esas IAs sí recuerdan. Lo que cuentas de tu pareja o de lo que te preocupa acaba en la misma herramienta con la que trabajas, en una cuenta que no controlas. Aquí eso queda en un sitio que no es tu trabajo, fechado, y vuelve cuando dejas de cumplirlo. Un asistente general, además, está hecho para que la conversación acabe bien. Este no.
¿Y si me salto un día? ¿O una semana?
Un día no pasa nada, y no hay racha que romper. A los tres días la conversación empieza por la ausencia, no por educación. Tres semanas fuera hacen daño de verdad: el hilo se enfría y cuesta recuperarlo. Por eso son cuatro minutos y no cuarenta.
¿Tengo que apuntar o revisar algo por mi cuenta?
No. Él pregunta, tú respondes. No hay tablero que mantener ni sistema que configurar. Lo que se guarda lo ves al cierre y lo confirmas tú.
¿Por qué cuatro minutos?
Porque una sesión de una hora se aplaza y una de cuatro minutos se hace. No hay que redactar nada: hablas, él destila.
¿Es exigente?
Si lo de hoy contradice lo que dijiste hace tres semanas, lo pone encima de la mesa. Decides tú cuál de las dos ha dejado de ser cierta.
¿Por qué 9 € y no gratis?
Porque cada conversación cuesta dinero de verdad en cómputo, y un producto gratis acaba pagándose con tus datos o muriendo. Nueve euros cubren el coste y eligen a quien de verdad lo va a usar. Las primeras tandas no pagan: estamos aprendiendo. Quien entre ahora se queda en 5 € el día que empiece el cobro.
¿Por qué 5 € si el cartel dice 9?
Quien entra ahora asume un producto a medias y nos enseña. Ese precio se congela mientras sigas. Bajar el cartel a 5 para todo el mundo llenaría la lista de gente que quería un diario barato, y esa gente se va en la semana dos.
¿Puedo llevarme mis datos?
Sí. Pídelo y te mando el corpus entero, en JSON y en Markdown que puedes leer sin nosotros, también después de cancelar. El botón de un clic aún no está; el compromiso sí.
Se abre por tandas.
App para iPhone y web, sin nada que configurar. Entran diez, se aprende, se abre a los siguientes. Apúntate y te escribo cuando te toque.
Ahora es gratis. Si entras ya, luego pagas 5 € al mes, no 9. Cancelas cuando quieras y te llevas todo lo escrito.
Si quieres entrar
Déjame tu correo y te escribo cuando se abra la siguiente tanda.